jueves, 7 de mayo de 2020

Oswaldo Guayasamín

“Artista ecuatoriano que por medio de la pintura su visión crítica de la realidad social”

Nació en Quito el 6 de julio de 1919, siendo el primero de diez hijos, su padre indígena y su madre una maestra mestiza.
Su padre se oponía sistemáticamente a ello, pero finalmente, se anotó en la Escuela de Bellas Artes de Quito en la cual se matriculó, con la distinción de mejor alumno, como pintor y escultor, en el año 1941.

En 1942 realizó su primera exposición en Quito, que causó gran escándalo por su marcado carácter de denuncia social.

Luego de la mencionada experiencia viaja primero a México donde compartirá trabajo con el muralista Orozco, una notable influencia para él, y más tarde a los Estados Unidos con la misión de estudiar las obras de El Greco y de Goya.

Guayasamín aunó la fuerza de la temática indígena con los logros de las vanguardias de principios de siglo, especialmente el cubismo y el expresionismo, elementos que se advierten en el mural en mosaico de cristal veneciano denominado Homenaje al Hombre Americano, que realizó en 1954 para el Centro Simón Bolívar de la ciudad de Caracas, Venezuela. En 1957 recibió el Premio Mejor Pintor de Sudamérica, concedido por la Bienal de São Paulo, Brasil.

Durante 1958 realizó dos importantes murales en el Ecuador: El descubrimiento del Río Amazonas, realizado en mosaico veneciano, que se encuentra en el Palacio de Gobierno de Quito: 

Y el mural Historia del Hombre y la Cultura, para la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Central del Ecuador:

 
 En 1960 recibió el Gran Premio del Salón de Honor de la II Bienal de Pintura, Escultura y Grabado de México, un galardón que significó el comienzo de su proyección internacional.
En 1968 presentó en el Museo de Bellas Artes de la Ciudad de México su segunda serie de envergadura, titulada La edad de la ira y compuesta por 260 obras que se agrupan por series (Las manos, Cabezas, El rostro del hombre, Los campos de concentración, Mujeres llorando), en las que el pintor recogió diversos elementos de su experiencia vital para plasmar en una deslumbrante sucesión de telas el drama y la tragedia del hombre de nuestro tiempo.

  Mujeres llorando -obra de Guayasamín- 

En 1981 la Cámara de Representantes del Ecuador reconoció la obra y la trascendencia del artista mediante la creación de la Fundación Guayasamín, patrimonio cultural del país, a la que el pintor donó sus obras y colecciones de arte. En sus cuadros Guayasamín denunció siempre con convicción los horrores, los desastres y los dramas del hombre, dando a sus obras una expresividad particular dentro de la escuela indigenista.

Falleció el 10 de Marzo del año 1999, en Baltimore, Estados Unidos.

Fuentes: 

Manuela Espejo

“Mujer de un fuerte carácter que no se limitó por los códigos morales machistas de su época”

Manuela de Santa Cruz y Espejo Nació en Quito el 20 de diciembre de 1753, fue hija de Luis Espejo y de María Catalina Aldás, una mujer mulata nacida de una esclava liberta.
Manuela no pudo asistir a la escuela debido a las restricciones y que solo los hombres tenían derecho a estudiar, por lo que sus hermanos mientras iban adquiriendo conocimientos, enseñaban a Manuela.
Cuando era joven pasaba horas leyendo en una pequeña biblioteca de su casa con temas médicos que se los heredó el científico Lorenzo Heinste.
Gracias a la pasión por el pensamiento ilustrado y los temas científicos, conoció a José Mejía Lequerica que luego contrajeron matrimonio (ella de 44 años y el de 20 años). Pero Mejía se traslado como diputado a las Cortez de Cádiz donde nunca más volvió a buscar a su esposa, así que Manuela vivió con la familia del padrino de su boda (Juan de Dios Morales). Esta situación sirvió para conseguir graduarse de medicina en la Universidad de Quito.
Durante el brote de fiebre amarilla en Ecuador, colaboró en el tratamiento de esta dura enfermedad junto a su hermano, Eugenio Espejo, uno de los mejores médicos del país.
Espejo escribía diversas publicaciones en Primicias, diario ecuatoriano que rompió las reglas de la época y dejó que una mujer publicara artículos dentro de sus páginas en dónde defendió a los perseguidos políticos, la posición de la mujer dentro de la sociedad y la lucha incesante por la reivindicación de los pobres, empezó a contribuir en las conspiraciones en contra de los españoles, quienes tenían el control y el poder en territorio ecuatoriano.
Manuela es considerada la primera mujer periodista del Ecuador y pionera de los movimientos feministas y sociales en el país.
La Independencia de Ecuador se produjo con la derrota del bando español en los territorios de Pichincha y Quito, hecho datado el 24 de mayo de 1822.
Tuvieron que pasar 57 años para que Manuela Espejo viera su sueño convertido en realidad: su país libre del yugo español. 
Manuela Espejo murió el 20 de diciembre de 1829 a sus 76 años en la ciudad de Quito. El legado que dejó Manuela Espejo a su Ecuador natal es incalculable. Es considerada como una pionera en la lucha feminista y una de las grandes pensadoras de la historia del continente americano.
Desde hace unos años, el Gobierno de Quito entrega un reconocimiento que lleva su nombre: el premio Manuela Espejo. Éste se otorga a mujeres quiteñas que ayudan al crecimiento de la ciudad, luchando por la inclusión y los derechos humanos.


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