jueves, 7 de mayo de 2020

Manuela Espejo

“Mujer de un fuerte carácter que no se limitó por los códigos morales machistas de su época”

Manuela de Santa Cruz y Espejo Nació en Quito el 20 de diciembre de 1753, fue hija de Luis Espejo y de María Catalina Aldás, una mujer mulata nacida de una esclava liberta.
Manuela no pudo asistir a la escuela debido a las restricciones y que solo los hombres tenían derecho a estudiar, por lo que sus hermanos mientras iban adquiriendo conocimientos, enseñaban a Manuela.
Cuando era joven pasaba horas leyendo en una pequeña biblioteca de su casa con temas médicos que se los heredó el científico Lorenzo Heinste.
Gracias a la pasión por el pensamiento ilustrado y los temas científicos, conoció a José Mejía Lequerica que luego contrajeron matrimonio (ella de 44 años y el de 20 años). Pero Mejía se traslado como diputado a las Cortez de Cádiz donde nunca más volvió a buscar a su esposa, así que Manuela vivió con la familia del padrino de su boda (Juan de Dios Morales). Esta situación sirvió para conseguir graduarse de medicina en la Universidad de Quito.
Durante el brote de fiebre amarilla en Ecuador, colaboró en el tratamiento de esta dura enfermedad junto a su hermano, Eugenio Espejo, uno de los mejores médicos del país.
Espejo escribía diversas publicaciones en Primicias, diario ecuatoriano que rompió las reglas de la época y dejó que una mujer publicara artículos dentro de sus páginas en dónde defendió a los perseguidos políticos, la posición de la mujer dentro de la sociedad y la lucha incesante por la reivindicación de los pobres, empezó a contribuir en las conspiraciones en contra de los españoles, quienes tenían el control y el poder en territorio ecuatoriano.
Manuela es considerada la primera mujer periodista del Ecuador y pionera de los movimientos feministas y sociales en el país.
La Independencia de Ecuador se produjo con la derrota del bando español en los territorios de Pichincha y Quito, hecho datado el 24 de mayo de 1822.
Tuvieron que pasar 57 años para que Manuela Espejo viera su sueño convertido en realidad: su país libre del yugo español. 
Manuela Espejo murió el 20 de diciembre de 1829 a sus 76 años en la ciudad de Quito. El legado que dejó Manuela Espejo a su Ecuador natal es incalculable. Es considerada como una pionera en la lucha feminista y una de las grandes pensadoras de la historia del continente americano.
Desde hace unos años, el Gobierno de Quito entrega un reconocimiento que lleva su nombre: el premio Manuela Espejo. Éste se otorga a mujeres quiteñas que ayudan al crecimiento de la ciudad, luchando por la inclusión y los derechos humanos.


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